Con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se celebra el próximo 29 de septiembre, Carlos García, responsable de Comunicación de Too Good To Go en España, ha analizado la situación actual del desperdicio alimentario en nuestro país y las iniciativas para combatirlo.
El próximo martes 29 de septiembre se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Para hablar sobre ello Lorena Ruiz entrevista a Carlos García, responsable de comunicación de Too Good To Go en España
Según los últimos datos publicados por Eurostat, en España se desperdician actualmente unos 3,1 millones de toneladas de alimentos cada año. "Es una auténtica locura", afirma García, quien detalla que solo en los hogares españoles se están desperdiciando más de 1.129.000.000 de toneladas de alimentos, lo que equivale a "36 kilos de comida desperdiciados cada segundo en nuestros hogares".
No obstante, García señala que "no todo es negativo, la tendencia es positiva". Desde 2020 se ha reducido hasta un 20% las cifras de desperdicio de alimentos en los hogares españoles. "Cada vez desperdiciamos menos. Todavía queda mucho por hacer, pero al menos ya se están dando pasos", explica el responsable de comunicación.
El triple impacto: social, económico y medioambiental
El desperdicio alimentario genera consecuencias que van mucho más allá de tirar comida a la basura. García identifica tres áreas de impacto fundamentales. En primer lugar, el impacto social: "Mientras que se está tirando tal cantidad de comida, todavía hay millones de personas que no tienen acceso a recursos alimentarios, es decir, que no tienen nada para comer".
En segundo lugar, el impacto económico es considerable. A nivel mundial, el desperdicio de alimentos tiene un coste anual de aproximadamente 1,1 billones de dólares. "Cada vez que estamos tirando comida, estamos tirando también el dinero que nos ha costado comprar esos alimentos o producir esos alimentos", subraya García.
El tercer impacto, y según García "muchas veces el que menos se tiene en cuenta", es el medioambiental. Se calcula que hasta el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero son producidas por el desperdicio de alimentos, "cuatro veces más que las producidas por todo el transporte aéreo". Además, el 28% de la tierra agrícola a nivel mundial se está empleando para producir alimentos que luego se desperdician, "lo que equivale a toda la superficie de China". El desperdicio también implica el derroche de recursos naturales como agua, tierra y energía utilizados en la producción.
Consejos prácticos para reducir el desperdicio en casa
García enfatiza que "muchas veces pensamos en que hay que hacer grandes cosas para generar un cambio importante", pero desde nuestras casas y en el día a día podemos hacer pequeños gestos que marcarán una diferencia enorme. El primer consejo es la planificación antes de hacer la compra: "Vayamos a la despensa de casa, veamos a ver qué tenemos. En función de lo que tenemos, prepararemos un menú para la semana y luego hagamos una lista de la compra con aquellos ingredientes que nos hacen falta para poder preparar ese menú".
De esta forma, cuando se va al supermercado con esa lista "vamos a comprar solo aquello que necesitamos. Vamos a evitar comprar por duplicado cosas que ya teníamos en casa y que luego a lo mejor se nos pueden echar a perder o cosas que a lo mejor muchas veces compramos simplemente por capricho o por si acaso".
El segundo consejo tiene que ver con el orden y la organización en la cocina. García recomienda tener "una nevera y una despensa ordenada, organizada, colocando siempre por delante aquellos productos que estén o que tengan una fecha de consumo próxima, porque de esa manera vamos a priorizar siempre darle una salida antes de aquello que tarde mucho más en vencer. De esta forma evitamos que se estropeen".
El tercer consejo se centra en el momento del cocinado: "Intentemos ser un poco creativos con esas sobras que nos han quedado, por ejemplo de la comida de mediodía, que nos ha sobrado algo de carne, algo de pescado. En internet tenemos muchas recetas, muchas ideas de poder reutilizar estos ingredientes y convertirlos". García concluye que "con pequeñas cosas podemos cambiar y podemos generar un impacto positivo para el planeta pero también para nuestro bolsillo".