Santander deberá emitir entre 43.000 y 57.000 millones de euros en deuda entre 2017 y 2018 para cumplir con los nuevos requerimientos de Bruselas (TLAC), que obliga a las entidades a tener en sus balances pasivos suficientes para absorber las pérdidas. Este requisito evita que en caso de ser necesario tenga que producirse un rescate público, puesto que son los acreedores los que asumen las pérdidas.
En cuanto a las cifras concretas de emisión, el grupo presidido por Ana Botín planea colocar entre 24.000 y 32.000 millones de euros este año y entre 19.000 y 25.000 millones de euros en 2018.
Una cifra que elevará la deuda total del Santander cerca de los 120.000 millones de euros. La última vez que la deuda de la entidad estuvo en esos niveles fue en 2014, y para hacer frente a las necesidades de capital y el pago de deuda tuvo que ampliar capital en 7.500 millones en 2015.
Para evitar una situación similar, la entidad quiere ampliar la vida media de la deuda más allá de los 3 años y medio.