El turismo internacional arrancó este 2026 con un optimismo histórico. Veníamos de un 2025 de auténtico récord, un año en el que por fin se dejaron atrás las secuelas de la pandemia y se alcanzó la espectacular cifra de 1.500 millones de llegadas internacionales. Sin embargo, los vientos geopolíticos han cambiado bruscamente de dirección, remodelando por completo los flujos globales de viajeros.

Para analizar este nuevo escenario, Vanesa Santos, responsable de comunicación de Crédito y Caución detalla cómo el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz durante más de 100 días han impactado de lleno en los bolsillos de los consumidores y en las finanzas del sector de la aviación.

Escucha aquí la entrevista completa:

Crédito y Caución analiza el impacto de la crisis de Oriente Medio en el turismo global

Está aumentando la presión operativa y financiera en el sistema de la aviación ya que el combustible supone cerca del 30% de los costes operativos del transporte aéreo

El factor combustible: viajes más cortos y cercanos

El prolongado cierre del estrecho de Ormuz ha provocado una notable escalada en el precio de los carburantes, golpeando con especial dureza al transporte aéreo, un sector donde el combustible representa el 30% de sus costes operativos. A las puertas de la temporada estival, esta subida de tarifas ha obligado a los consumidores a replantearse sus vacaciones.

"Mucha gente ha optado por viajes más cercanos y accesibles", explica Vanesa Santos. Esta tendencia ha favorecido de forma directa a los viajes de corta y media distancia, especialmente los que se producen dentro del continente europeo y en el mercado asiático, en detrimento de los destinos transcontinentales.

Efecto dominó en la aviación y la hostelería

Dado que el transporte aéreo representa aproximadamente dos tercios de los movimientos turísticos internacionales de todo el año, la presión financiera sobre las aerolíneas es total. El informe advierte de que el encarecimiento del queroseno está provocando una compresión de los márgenes de las compañías, recargos por combustible más elevados y la reducción de cobertura en aquellas rutas de larga distancia que dejan de ser rentables.

Este impacto ejerce una reacción en cadena que va mucho más allá de los aviones. "Afecta a todo el resto de la cadena de valor: operadores turísticos, intermediarios y hoteles que dependen estrechamente de la demanda de viajes de largo alcance", señala la responsable de Comunicación de la firma.

Ganadores y perdedores de la campaña estival

El impacto de esta crisis geopolítica será, por tanto, muy desigual. Las empresas del sector turístico mejor posicionadas para resistir la temporada serán aquellas vinculadas a los destinos nacionales y de corta distancia. Por el contrario, los segmentos enfocados en el turismo de larga distancia y los mercados intercontinentales afrontarán un verano mucho más complejo debido a la pérdida de conectividad y la contención del gasto de los usuarios.