Aunque todavía son datos preliminares, superan los 348.000 millones de un año antes e incluyen también un nuevo récord, el conseguido en este tipo de fondos en Estados Unidos, su principal mercado. Allí han alcanzado los 286.000 millones. Entre los motivos que llevan a los inversores a optar por estos activos están los menores costes.
En los últimos meses, grandes gestoras como Blackrock, Vanguard y Schwab han rebajado sus gastos de gestión de algunos fondos a tan sólo 3 euros anuales por cada 10.000 dólares administrados.
Mar Barrero, analista financiera de Profim, comenta en Capital Radio, que estos fondos tienen menos comisiones porque replican índices y por tanto los gastos de gestión es muy reducida. Sin embargo, también advierte de que existen otras comisiones ligadas a la compra de acciones y la custodia y además el tratamiento fiscal es diferente al de los fondos de inversión. El ETF tributa como una acción y no se puede traspasar el dinero de uno a otro.
Los emisores de EFTs también atrajeron inversores hacia los conocidos como “smart beta”. Son fondos con una estrategia que pertenece a fondos de gestión pasiva, es decir que replican índices, pero también ponderan otros aspectos de la gestión activa como la búsqueda de dividendo o de una menor volatilidad.