Detrás de este crecimiento, que ha sido similar al del trimestre anterior, están las sólidas ventas nacionales e internacionales y el aumento de la producción industrial, que ha repuntado un 6,8% en el marzo. La evolución de las ventas minoristas ha sido especialmente positiva, con un crecimiento del 9,8% en el trimestre respecto al mismo periodo del año anterior en medio de la fuerte confianza de los consumidores. Mientras, la inversión en activos fijos ha subido un 7,5% y la inversión privada un 8,9%, hasta niveles que no se veían desde hace tres años. También ha ayudado la inesperada fortaleza de las exportaciones.
Los datos rompen con las expectativas de algunos inversores y analistas que esperaban una desaceleración en medio de la limpieza de deuda pública que ha frenado en cierta medida la inversión en propiedades, infraestructuras y fábricas.
A pesar de la resistencia económica, hay indicios en los datos de los últimos meses de que las exportaciones, las ventas de viviendas y la producción industrial -elementos fundamentales de la economía del país- están comenzando a debilitarse en medio de las reformas de Pekín para frenar la especulación del sector inmobiliario o reducir la contaminación ambiental causada por la industria. A ello se suman las previsiones de una disminución de la demanda global.