El economista José Carlos Díez presenta su libro "El fin del mundo tal y como lo conocíamos", motivado por la desorientación económica global generada por la política arancelaria, las guerras comerciales, la segunda crisis energética en tres años y la activación de crisis de deuda soberana liderada por el bono francés. “Ya estamos en una crisis de deuda en Francia”, señala. Realiza un análisis de la situación de la economía española y los principales retos a solucionar tras las elecciones que se celebrarán el 29 de noviembre. El principal drama, es la falta de desarrollo de las redes eléctricas. “Sin enchufes no hay futuro”, apunta.
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Cuello de botella en la red eléctrica
España cuenta actualmente con los costes energéticos más competitivos de Europa y salarios más atractivos para atraer industria. Sin embargo, la falta de inversión y desarrollo en redes de alta tensión por parte de Red Eléctrica impide que los empresarios amplíen fábricas, construyan viviendas o instalen centros de datos por falta de enganche eléctrico.
Esto tiene un impacto económico directo. Sostiene el economlista que situar una gestión profesional al frente de la red eléctrica para extender cableado permitiría atraer inversión industrial masiva, situar al país cerca del pleno empleo y elevar el salario medio entre un 30% y un 40%.
Critica el modelo basado únicamente en empleos de bajos salarios (como el turismo masivo con sueldos de 20.000 €), ya que no generan los ingresos necesarios para financiar las pensiones, la sanidad ni el Estado del bienestar.
Propone centrar los esfuerzos en proyectos industriales capaces de crear puestos de trabajo con sueldos de entre 30.000 € y 50.000 €, facilitando la tramitación administrativa y la conexión de infraestructuras.
Desafíos de la empresa española
El obstáculo estructural de España no es tener pymes, sino tener una sobrerrepresentación de empresas de menos de 10 trabajadores con salarios precarios. Díaz cree que es necesario escalar las empresas para crecer. Sostiene que en empresas de más de 50 empleados, la productividad española es equivalente a la de Alemania o Francia pero, matiza, para elevar los salarios reales y resolver problemas como la accesibilidad a la vivienda, es imprescindible aplicar políticas que ayuden a las empresas a escalar (pasar de 20 a 50 trabajadores, o de 100 a 500).