Los acontecimientos que estamos viendo estos días en las calles de Francia no son un hecho aislado, pero sí los que han desembocado en un escenario más crítico. Jóvenes de distintas partes del mundo se movilizan en protesta de la falta de medios públicos para su educación o servicios básicos. Analizamos qué hay detrás de este malestar social que se extiende por Europa.
Desde Nueva Delhi hasta París, pasando por Milán, Lisboa o Madrid: miles de jóvenes han salido a la calle por motivos que no son idénticos, pero comparten un hilo económico
De las "cucarachas" en India a los lycées de París
En la India, el movimiento "Cucaracha" nació este verano, cuando el presidente del Tribunal Supremo comparó a jóvenes en paro con parásitos tras protestas estudiantiles por falta de empleo en el país y las filtraciones de exámenes de acceso a la universidad. El insulto se convirtió en un meme y todo un símbolo de la protesta estudiantil que consiguió la dimisión del ministro de Educación en India este verano.Este movimiento ha dado un giro político que lucha por la defensa de la democracia en India.
Desde mediados de septiembre, estudiantes de liceos de la región de París bloquean centros por falta de profesores, aulas masificadas e instalaciones deterioradas. Las primeras manifestaciones, que se extendieron por todo el país, consiguieron hasta 3.000 puestos de profesores para cubrir bajas y vacantes acumuladas de forma inmediata. Las protestas se han visto enturbiadas por actos vandálicos que han convertido las calles de varias ciudades francesas en un auténtico motín que han dejado una fotografía, literalmente, en llamas.
El Gobierno del primer ministro francés Lecornu plantea para 2027 un ajuste de 54.000 millones de euros para bajar el déficit. Esa es la factura que los jóvenes sienten que les toca pagar.
Bélgica, Italia o Portugal se suman a las protestas
El contagio se extiende por Europa. En Bélgica, estudiantes y sindicatos se manifiestan por recortes educativos y en los servicios públicos. En Italia, Meloni intenta abordar los disturbios en sus calles, y en España,- ya lo saben- se acampa a modo de protesta por la vivienda. Un movimiento al que se han unido ahora jóvenes que mantienen acampadas en Lisboa y Oporto y buscan extenderlo a una “huelga general ibérica”.