En la parte del gasto menos social destaca el gasto en defensa, con el que este año habrá que sufragar las nuevas partidas de la OTAN, o los casi 4.000 millones destinados a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. 4.000 millones que, en realidad, están destinados a pagar a las eléctricas el llamado extracoste de generación.
En la parte de ingresos, el gobierno espera que la recaudación crezca casi un 8%, hasta los 200.963 millones de euros.
El aumento en la recaudación lo explica el ministerio de Hacienda gracias al crecimiento del PIB y la caída del desempleo, que invita al consumo y, según el gobierno, crecerá la recaudación por IVA. También espera un aumento en el IRPF y en el impuesto de sociedades. Y esa caída en el desempleo la traduce Hacienda en una bajada del 6,6% en las prestaciones por desempleo.
En cuanto al cumplimiento del déficit, el gobierno espera cumplir este año con el objetivo del 3,1% pactado con Bruselas, y para ello, pese al aumento de la recaudación, ha congelado el gasto en todas las comunidades autónomas excepto en Canarias, donde el aumento en la partida destinada a las islas es una condición indispensable para lograr el apoyo de los partidos insulares de cara a aprobar los presupuestos.