Esta expansión es la inversión más importante este año en el sector del petróleo, y uno de los tres proyectos más importantes en los últimos años.
El consorcio está liderado por Chevron con una participación del 50%. Lo completan otras petroleras internacionales como la estadounidense Exxon Mobil con el 25% de la firma, la kazaja KazMunayGaz con un 20% y, por último, la rusa Lukoil con un 5%.
Chevron y Exxon aprobaron el proyecto pero estaba congelado desde el año pasado. Es por ello que sorprende que ahora se lleve adelante, en un momento en el que el petróleo está por debajo de los 50 dólares el barril, una caída del precio que supone un descenso del 56% en comparación con el máximo, marcado en junio de 2014, cuando alcanzó los 115 dólares.
Algunos analistas se muestran positivos y ven un punto de inflexión en la industria. Señalan que el sector comenzará a crecer y, con él, se estabilizarán los precios del crudo y la tendencia será, aunque de forma lenta, al alza.