La Presidenta de la Fed asegura que pueden justificarse algunos cambios en las regulaciones individuales: es posible que se necesiten medidas para mejorar la liquidez en partes del mercado de bonos, aunque se trata de un sistema robusto.
El sistema financiero ahora es resistente y está mejor preparado para absorber, en vez de amplificar, los impactos adversos. El aumento de esta solidez sirve de apoyo para que los bancos y otras instituciones financieras puedan prestar y esto apoya el crecimiento económico en los buenos y los malos tiempos.
Sin embargo, Yellen advierte de que todavía queda trabajo por hacer: "las reformas básicas puestas en marcha han aumentado sustancialmente la capacidad de recuperación sin limitar indebidamente la disponibilidad de crédito o el crecimiento económico". Por ello, la Fed se compromete a evaluar dónde funcionan las reformas y dónde se necesitan mejoras para mantener de forma más eficiente un sistema financiero sólido.
Yellen espera que la evolución del sistema financiero dé lugar a un exceso de optimismo, apalancamiento y a una madurez que también requerirán respuestas de política monetaria. Advierte de que nunca podremos estar seguros de que no habrá nuevas crisis, pero si mantenemos en nuestra memoria la lección que nos ha dejado ésta y actuamos en consecuencia evitaremos muchas crisis y nos recuperaremos más rápido de las que estén por llegar, lo que ahorrará muchos quebraderos de cabeza a las empresas y familias que han sufrido en la última década.