En un comunicado explica que si la justicia acepta su petición podrá refinanciar sus deudas y al mismo tiempo garantizar la oferta de los servicios a sus clientes.
Además de ser la operadora de telefonía fija más grande de Brasil, con cerca de 17 millones de clientes, Oi es una de las mayores suministradoras de acceso a internet en banda ancha, la cuarta mayor operadora de telefonía móvil y un importante actor en el mercado de televisión por suscripción.
La operadora comunicó su decisión tras el cierre de la bolsa de Sao Paulo. Sus acciones sufrieron una caída del 6% el lunes, 20 de junio, después de que la empresa admitiera que tuvo que llegar un acuerdo con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social para suspender el pago de sus obligaciones financieras por 180 días.
Oi es considerada como la tercera mayor teleco de Sudamérica. Entre sus principales accionistas cuenta con la antigua Portugal Telecom, socia estratégica desde 2010 y que posee el 27,5% del capital. Gran parte de su deuda proviene precisamente de los problemas que le causó la fusión con la portuguesa que se efectuó en 2013 pero fue liquidada en 2015, con la venta de sus activos a la compañía luxemburguesa Altice.
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