El problema es que la economía alemana tiene otro frente abierto, y de mucha envergadura: el del menor crecimiento de China. Porque más allá de que Europa sea el destino principal de las exportaciones alemanas, China es un gran socio comercial para el país de los lander. Es muy posible que el impacto en Alemania de las turbulencias chinas del este verano se esté evidenciando en los datos macro que nos han llegado en las últimas horas desde Alemania: bajada de los Pedidos a Fábrica del 1,8% en agosto (con una caída del 3,7% de los pedidos que se realizan desde fuerza de la eurozona, especialmente desde China) o la caída de la Producción Industrial del 1,2% en también en agosto. ¿Nos ponemos nerviosos? Son datos de agosto (pleno verano) y Alemania es una fábrica de generar riqueza, así que no deberíamos. Pero claro, para que llueva, primero tienen que aparecer las nubes.
Esta semana el FMI ha mantenido prácticamente sin cambios las previsiones de crecimiento del país para el que prevé una expansión del 1,5% este año y del 1,6% en 2016 (una décima menos que la anterior previsión). El organismo pronostica una tasa de paro para el país dekl 4,7% en los dos próximos años. De momento, cielo despejado. Pero casi seguro que el FMI no incluye en su diagnóstico el posible impacto negativo del caso Volkswagen en la industria automovilística del país, que por cierto supone el 14% de su PIB.
(FOTO: Andreas Lehner, www.flickr.com)