El triunfo de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt marca un punto de inflexión en la política alemana. Con un 44% de los votos, el partido nacionalista duplica sus resultados de 2021 y supera ampliamente a la CDU, el Partido Demócrata Cristiano del actual gobierno del canciller Mertz, que se queda en torno al 18% según el recuento.
José Manuel Sáenz Rotko, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas, califica el resultado como "un terremoto político, pero nada inesperado". El experto señala que "las encuestas daban un resultado en estas elecciones que ha superado un poco los sondeos, pero también sabemos que incluso a nivel nacional la intención de voto en unas hipotéticas elecciones generales sitúa a la AfD en un 28% como el partido más votado en toda Alemania".
La extrema derecha logra un histórico 44% en estas elecciones regionales, doblando sus resultados de 2021 y dejando a la CDU en segundo plano.
"Alemania tiene 90 millones de habitantes y Sajonia-Anhalt tiene 2 millones. O sea que no es necesariamente extrapolable, pero sí es un toque de atención, naturalmente para la clase política alemana, para todos los partidos en el gobierno en Berlín. Y por supuesto es un toque de atención, una señal de alarma para toda Europa"
Este respaldo mayoritario se fundamenta en un programa centrado en tres ejes principales: nacionalismo antiinmigración, defensa de la soberanía nacional y reindustrialización orientada al mercado. La propuesta conecta directamente con la frustración económica que vive el país, especialmente en el este de Alemania, donde las cuestiones de identidad cultural y migración tienen un peso determinante.
Sáenz Rotko subraya que este resultado "no es una sorpresa en el corto tiempo, pero tampoco es una sorpresa en el largo porque lleva anunciándose con victorias en Estados federados en Alemania del Este a lo largo de los últimos 18 o 24 meses". El profesor considera que es también "un resultado, en cierto sentido indirecto de lo que llamamos el cordón sanitario, de la política de otros partidos de mantener a la AfD fuera de cualquier gobierno de coalición y por tanto marginados también a los electores de la AfD que en la práctica hemos visto que no hace sino crecer este partido".
Propuestas irrealizables por inconstitucionales
La AfD presenta una agenda ambiciosa para sus primeros 100 días de gobierno, aunque muchas de sus propuestas chocan con las competencias de un Estado federal y con la propia Constitución alemana. En materia de migración y emigración, su prioridad absoluta, el partido plantea una ofensiva que incluye deportaciones masivas, más plazas de detención, el fin de la "cultura de la bienvenida" que pusiera en marcha la excanciller Angela Merkel, alojamiento centralizado de solicitantes de asilo y un endurecimiento general de esta política.
En seguridad nacional e identidad cultural, las propuestas son igualmente contundentes: más policía y controles, banderas alemanas izadas a diario en las escuelas, prohibición de banderas arcoíris, himno nacional obligatorio, currículum patriótico y el fin de programas de "escuelas sin racismo". Se trata de un cambio cultural fuerte que incluye incentivos económicos a las familias tradicionales —padre, madre e hijos— con ayudas de entre 2.000 y 4.000 euros al mes.
En términos de democracia y Estado, la AfD propone un sistema de democracia directa al estilo suizo, una reducción de los ministerios y un recorte de fondos y subvenciones a fundaciones y otros programas. En clave exterior, aunque sin competencias en este ámbito, el partido defiende estrechar los lazos con Rusia, terminar las sanciones y volver a comprarle petróleo barato, presentando la energía barata como clave para reindustrializar el país. En términos económicos, apuesta por el mercado libre, menos burocracia y menos impuestos.
"Una buena parte del programa electoral no es realizable porque no se encuentra o bien dentro de los márgenes de las competencias de un Estado federal o bien porque son inconstitucionales"