El problema es que va a ser muy difícil trazar los límites entre alguna forma de control y el respeto al régimen de derechos y libertades.
En Internet propone que se conozca a quien patrocine sus contenidos. Quiere transparencia para saber quién está detrás de esas noticias.
En Televisión, las autoridades que ya controlan los contenidos y tiempos en dichos periodos electorales dispondrán de más poderes para detectar la injerencia de otros estados.
Y como mecanismo de cierre, la Justicia podrá actuar con más rapidez y eficacia si se denuncian dichas noticias falsas.
Como se ve calidad de la información y libertad de expresión y de prensa frente a frente en pos del funcionamiento democrático que va a dar mucho que hablar.
En conclusión, la iniciativa tiene sus riesgos y ya veremos qué forma se le da. Seguro que contará con grandes defensores y detractores y hay que enmarcarla en un contexto electoral pero más de uno se preguntará, puestos ya, por qué limitarla al contexto electoral y no a tanta información, que no opinión, ajena a la realidad que circula sobre todo en canales tipo Internet.