Se trata de una operación de carácter vertical, al estilo de la que se produjo en 2011 en este mismo sector, entre Comcast y NBCUniversal, que no desplaza ni hace desaparecer a ningún competidor del mercado y que suele ser aprobada por las autoridades que defienden la competencia.
El Departamento de Justicia del Gobierno Americano, opina que de esta forma los contenidos de Time Warner serán distribuidos a precio más elevado, con lo que eso significa de perjuicio para los consumidores.
Como solución se ha estado barajando que se desprenda de la operación DirectTV o CNN. La polémica está servida, porque de todos es conocida la posición del presidente Trump contra dicha empresa.
En el lado de AT&T se da la circunstancia de que Petrocelli, el letrado que dirige su defensa, es el mismo que hace un año defendió al presidente en el caso que tuvo por su Universidad.
Desde el punto de vista del éxito del proceso, aunque atacar este tipo de fusiones parece una cosa del pasado no está tan claro que no pueda prosperar la acción del Gobierno.
La lectura que hacen los consumidores de la inmensa fusión es que, AT&T y Time Warner pretenden agarrar a aquellos consumidores atraídos por la oferta de Netflix Inc y Amazon.com Inc’s Prime Video.