Los microplásticos representan uno de los mayores retos ambientales de nuestro tiempo, no solo por su impacto en los ecosistemas acuáticos, sino también por sus efectos directos en la salud humana. Estos fragmentos prácticamente invisibles están presentes en el ciclo del agua y en prácticamente todos los entornos naturales, planteando serias dificultades para su detección y eliminación.
Los microplásticos constituyen un problema tanto ambiental como para la salud humana. Hablamos sobre ello con Amparo Fernández, Directora de Desarrollo de Negocio en Captoplastic
Amparo Fernández, directora de Desarrollo de Negocio en Captoplastic, ha explicado que los microplásticos "ya no van a estar solamente en el ciclo del agua, sino que en general lo tenemos en todas partes". Según la experta, estos contaminantes pueden llegar al medio ambiente de múltiples formas: "tanto por la parte del aire, por la parte del agua a través de la tierra. Al final los tenemos en todas partes".
Un tamaño que dificulta su detección
La característica que hace especialmente problemáticos a los microplásticos es precisamente su tamaño reducido. Fernández detalla que estas partículas tienen dimensiones que "van desde una micra que casi lo vamos a poder ver a cinco milímetros". Para hacerlo más comprensible, la directiva lo compara con objetos cotidianos: "como una motita de polvo a un grano de arroz".
Cuando estos fragmentos llegan al medio ambiente, especialmente al agua, "puede llegar a través de la escorrentía urbana, va a llegar a nuestras depuradoras y también va a llegar finalmente a los ríos y a los mares y océanos", explica Fernández. Sin embargo, su distribución no se limita a los ecosistemas acuáticos, sino que se extiende por todo el medio ambiente.
Determinar la cantidad exacta de microplásticos presentes en nuestras aguas constituye un desafío técnico considerable. Fernández señala que la dificultad radica en varios factores: "tienen diferentes tamaños", pero además "pueden tener diferentes formas". Entre estas formas se encuentran "las fibras textiles de nuestra ropa porque son fibras sintéticas, pueden tener forma de fragmento, puede tener forma de escamas".
A esta diversidad morfológica se suma otro factor crítico: los microplásticos "pueden ser de diferentes familias de plásticos". Esta heterogeneidad hace que "a la hora de medir los microplásticos en el agua existen diferentes tecnologías que nos dan información diferente", advierte la experta.
Actualmente, según Fernández, existen dos metodologías principales de medición. "Una de ellas se puede calcular diciendo qué número de partículas encontramos en un litro de agua y la otra que tenemos, es decir, qué masa total de miligramos tenemos en un litro de agua". Cada una de estas aproximaciones proporciona datos distintos, por lo que "es importante saber qué información queremos tener y decidir qué tecnología vamos a poder utilizar".