La química ha experimentado una transformación radical en su percepción social y en su papel dentro de la sostenibilidad ambiental. Durante décadas, esta disciplina científica estuvo asociada principalmente con la contaminación y los impactos negativos sobre el medio ambiente. Sin embargo, hoy se ha convertido en una de las herramientas fundamentales para afrontar los grandes retos ambientales de nuestro tiempo: la descarbonización, la economía circular, el tratamiento del agua, el reciclaje y el desarrollo de energías renovables.

La química verde impulsa la sostenibilidad y duplica la esperanza de vida mundial

Íñigo Pérez Baroja, decano del Colegio de Químicos de Madrid, explica cómo esta disciplina científica se ha convertido en motor clave de la economía circular y la transición energética

Íñigo Pérez Baroja, decano del Colegio de Químicos de Madrid, ha explicado cómo la química sostenible o química verde busca diseñar procesos y productos que reduzcan el consumo de recursos y generen menos residuos, contribuyendo de manera decisiva a la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.

De la contaminación a la calidad de vida: el impacto real de la química

"Es verdad que durante mucho tiempo la palabra química ha estado asociada a contaminación, a todo negativo. Pero gracias a la calidad de vida que llevamos actualmente, es gracias a la química", afirma Pérez Baroja. El decano subraya que desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos rodeados de química en nuestra vida cotidiana.

Los datos que aporta son contundentes: "Para que te hagas una idea, la calidad de vida en el mundo ha pasado a principios del 1900, de 35 años, a los 70 que hay actualmente". Este incremento espectacular en la esperanza de vida se debe en gran medida a avances químicos como la potabilización del agua, el uso de protocolos de limpieza con jabones y las mejoras en las cosechas mediante fertilizantes.

Uno de los avances más significativos de la química moderna radica en su capacidad de detección y medición. Pérez Baroja explica la evolución que ha experimentado esta disciplina desde que él terminó la carrera a principios de siglo: "Cuando terminé la carrera, allá a principios de siglo, medíamos en gramos litro, gramos gramo, y miligramos gramo o miligramos litro. Ahora estamos en nanogramos litro, nanogramos gramo, o picogramos".

Esta mejora en la precisión es extraordinaria: "Si antes medíamos 1 gramo por cada litro, ahora podemos detectar 0,000000001 gramo, o 0,00000001, es decir, 10 elevado a menos 6 y 10 elevado a menos 9, gramos por cada litro". El decano concluye que "ahora detectamos lo que a principio de siglo no podíamos detectar".

El papel crucial de la química en la economía circular

La economía circular, ese modelo que busca convertir los residuos en recursos, encuentra en la química un aliado fundamental. Según el decano del Colegio de Químicos de Madrid, el papel que juega la química en este ámbito es "brutal".

"Lo que hasta hace nada, a través de herramientas científicas o tecnológicas, no podíamos detectar, a partir de ahora el reciclaje químico ya está en el día a día del medio ambiente", explica Pérez Baroja. Pone como ejemplo el sector textil: "Ahora está muy de moga todo el tema de la recogida textil, pero la recogida textil en origen depende de los materiales, depende de los colores. Y a partir de ahí no es un reciclaje normal, como puede ser de materiales, aluminio, cartón, plástico. Aquí necesitamos materiales y colores. Y ahí es donde, por ejemplo, la química juega un papel fundamental".