Apple ha sufrido este jueves su mayor desplome bursátil desde abril de 2025. El gigante tecnológico ha cerrado la sesión con una caída superior al 6% en Wall Street después de confirmar que elevará el precio de varios de sus productos por el fuerte encarecimiento de los chips de memoria y almacenamiento, un movimiento que ha reavivado las dudas sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial en los costes de la industria tecnológica.

La compañía dirigida por Tim Cook explica que afronta una "escasez sin precedentes" de memoria y almacenamiento, una situación provocada por la enorme demanda de estos componentes para alimentar el crecimiento de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Como consecuencia, Apple ha decidido trasladar parte de ese incremento de costes a los consumidores mediante subidas de precio que, en algunos modelos de iPad y Mac, alcanzan hasta los 500 dólares.

Los inversores temen un frenazo en las ventas

La reacción del mercado ha sido inmediata. Aunque el aumento de precios puede ayudar a proteger los márgenes de beneficio de Apple, los inversores interpretan que también puede afectar a la demanda en un momento en el que el consumo tecnológico continúa mostrando signos de desaceleración en varios mercados.

El temor es que unos dispositivos más caros frenen el ritmo de renovación de ordenadores y tabletas y que esta estrategia termine afectando también a uno de los productos estrella de la compañía: el iPhone.

Además, el anuncio confirma un cambio de tendencia que hasta ahora apenas se había materializado. Durante los últimos años, las grandes tecnológicas habían conseguido absorber buena parte del incremento de costes. Ahora, la factura empieza a trasladarse directamente al consumidor.

Microsoft sigue el mismo camino con Xbox

La presión sobre la cadena de suministro no afecta únicamente a Apple. Apenas unas horas después del anuncio del fabricante del iPhone, Microsoft ha confirmado que también incrementará el precio de sus consolas Xbox a partir de agosto.

La compañía justifica la decisión por el aumento del coste de los componentes, especialmente la memoria y el almacenamiento, cuya demanda se ha disparado como consecuencia del desarrollo de la inteligencia artificial generativa.

El entrenamiento y funcionamiento de los modelos de IA requiere enormes cantidades de memoria de alto rendimiento y unidades de almacenamiento, lo que está absorbiendo buena parte de la producción mundial de estos componentes. Fabricantes como Micron o SK Hynix trabajan a plena capacidad para abastecer a gigantes como Nvidia, Microsoft, Meta o Amazon, que continúan ampliando sus infraestructuras de inteligencia artificial.

Esta fuerte demanda ha provocado un aumento de precios que ahora empieza a extenderse a productos de consumo como ordenadores, tabletas y consolas.

Un nuevo escenario para el sector tecnológico

La caída de Apple refleja el cambio de percepción de los mercados. Hasta ahora, la inteligencia artificial era vista casi exclusivamente como un motor de crecimiento para las grandes tecnológicas. Sin embargo, el aumento de los costes demuestra que esta revolución también tiene efectos secundarios.

La escasez de componentes y el encarecimiento de la memoria amenazan con reducir la demanda de electrónica de consumo y podrían obligar a más fabricantes a revisar sus precios durante los próximos meses.