Última sesión bursátil de agosto y septiembre comenzará con nuevas presiones en el mercado del crudo, la deuda estadounidense y promesas en torno a la inteligencia artificial; y, por qué no decirlo, alguna que otra sacudida en la renta variable.

Los analistas en Capital Radio ya lo han avisado es más que probable-basándonos en la estadística o no- que septiembre comience con números rojos en las bolsas:

La bolsa se enfrenta a su mes más peligroso: ¿corrección a la vista?

Septiembre comenzará con nuevas presiones en el mercado del crudo, la deuda estadounidense, promesas en torno a la inteligencia artificial y alguna que otra sacudida en la renta variable.

La estadística respalda que septiembre es el mes con el peor historial para los mercados

Pero, ¿qué dice la estadística? Un análisis de S&P global señala que septiembre es el mes con el peor historial para los mercados con un promedio de retrocesos del 1,16% desde 1926 para el S&P 500. Según este mismo análisis, septiembre termina en negativo aproximadamente en el 54% de las ocasiones.

Hay algunas fechas concretas que ilustran esto mejor: en septiembre de 2021 el S&P 500 perdió un 4,76%, después de haber marcado máximos históricos al comienzo del mes. Septiembre de 2022, marcado por la escalada de tipos de interés para frenar la inflación, se recuerda como uno de los más severos de la última década, con un desplome cercano al 9%, y en, septiembre de 2023, sufrió otro castigo importante, con una caída del 4,87%, en un contexto marcado por el temor a que los tipos de interés permanecieran elevados durante más tiempo. Un panorama muy parecido al que tenemos en el contexto actual y que también utiliza el analista financiero Juan Ignacio Crespo para sustentar la teoría de los recortes en el próximo mes,

¿Qué explica la caída del S&P500 en septiembre?

Que septiembre sea un mes tradicionalmente malo en las bolsas se atribuye a varios factores: el regreso de inversores tras el periodo estival reduce o reajusta el volumen de negociación.

Por otro lado, los fondos e inversores institucionales cierran posiciones o realizan ajustes fiscales de cara al final del tercer trimestre y, luego está, la mala fama y la predisposición que ya tenemos los inversores a que esto acabe pasando, empujándonos a vender de manera preventiva.