Drástico ajuste en Volkswagen. La empresa alemana anuncia la reducción de la producción de vehículos aunque sin concretar ni el cierre de fábricas ni los despidos. El grupo alemán enfrenta una reestructuración de sus operaciones globales para adaptarse a la debilidad del mercado y a la pujanza de la competencia, especialmente en el sector eléctrico.
Tras una reunión crucial entre el consejo de vigilancia y la dirección de la compañía en su sede central de Wolfsburgo, Volkswagen ha confirmado que reducirá su capacidad de producción anual hasta los 9 millones de vehículos, frente a los 12 millones que tiene instalados actualmente.
Dentro de este plan de contingencia, el consorcio (que engloba a marcas como VW, Audi, Porsche, Skoda y Seat/Cupra) acometerá una severa simplificación de su catálogo. Volkswagen reducirá paulatinamente su oferta de modelos en un 50% para centrarse en los segmentos comerciales más rentables, lo que a su vez se traducirá en una reducción de hasta el 75% en la complejidad de su gama.
Doce iniciativas estratégicas
El consejero delegado del grupo, Oliver Blume, ha defendido el paquete de doce iniciativas presentado ante el consejo de supervisión como el paso necesario para garantizar la viabilidad del consorcio. "Con nuestro plan de futuro, entramos en la siguiente fase de la transformación por nuestros propios medios. Hacemos al grupo Volkswagen más rápido, más resiliente y más competitivo", ha señalado.
La cúpula directiva justifica este giro estratégico por el complejo entorno geopolítico y económico actual. El grupo de automoción se está viendo muy penalizado por el encarecimiento de los costes y las barreras arancelarias que dificultan sus ventas en Estados Unidos, a lo que se suma la feroz competencia interna en China y el desembarco masivo de los fabricantes del gigante asiático en el mercado europeo.
Incertidumbre laboral y amenaza de cierres en el horizonte
A pesar de la envergadura del ajuste productivo, el comunicado oficial de Volkswagen evita concretar nuevos despidos o el cierre de instalaciones, remitiéndose al plan ya conocido que contempla el recorte de 50.000 empleos en Alemania hasta 2030 (35.000 de ellos en la marca principal VW) y que cuenta con el respaldo de las garantías de empleo pactadas con el sindicato IG Metall.
Sin embargo, el anuncio oficial no ha logrado calmar las aguas tras las recientes filtraciones de la prensa económica alemana.
Según informaciones publicadas por Manager Magazin, los planes de ahorro reales podrían ser mucho más agresivos y cobrarse hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo.
Por su parte, el semanario Spiegel ha avanzado que el grupo baraja el cierre de cuatro factorías en Alemania: Hannover, Emden y Zwickau (de la marca VW) y Neckarsulm (de Audi). Los ceses de producción se escalonarían entre 2031 y 2034.
Ante la amenaza de que los recortes adquieran una dimensión histórica, las plantillas de los diferentes centros de producción de Volkswagen en Alemania ya se han movilizado.
Convocados por el potente sindicato del metal IG Metall y el comité de empresa, miles de trabajadores han secundado protestas en todo el país. La principal concentración ha tenido lugar a las puertas de la sede de Wolfsburgo, liderada por la presidenta de IG Metall, Christiane Benner, y la presidenta del comité de empresa del grupo, Daniela Cavallo, quienes exigen claridad a la directiva y el blindaje absoluto del empleo.
Por el momento, el impacto de los planes de ahorro e ingeniería laboral se circunscribe exclusivamente al territorio alemán.