La música ha dejado de sonar en Silicon Valley. Lo que comenzó como la revolución de la Inteligencia Artificial (IA) ha derivado en lo que muchos analistas ya califican como "el juego de las sillas" más caro de la historia financiera. Según los últimos datos, las grandes tecnológicas están perdiendo miles de millones de dólares en valoración ante el temor creciente por un gasto en IA que no retorna beneficios.

¿Estamos ante una corrección sana o frente al estallido de un bucle financiero insostenible?

El "Circuito Cerrado": ¿Inversión real o contabilidad circular?

El análisis de los flujos de capital revela un patrón inquietante. No estamos viendo un mercado asignando recursos a oportunidades independientes, sino un bucle de retroalimentación donde los mismos dólares circulan entre las mismas entidades:

Este sistema permite que cada entidad registre el movimiento como ingresos, ganancias por inversión o valor estratégico, inflando artificialmente los balances sectoriales.

Oracle y el megaproyecto Stargate: Una apuesta de 105.000 millones

Uno de los puntos de mayor fricción es Oracle. La compañía ha asumido una deuda de 105.000 millones de dólares, sumada a 248.000 millones en arrendamientos fuera de balance, para construir Stargate, el supercomputador definitivo.

El riesgo es extremo: el 57% de sus ingresos proyectados dependen directamente de OpenAI. Si el cliente principal falla, el castillo de naipes se desploma. De hecho, los seguros de impago (CDS) de Oracle ya se han triplicado, reflejando un pánico que la narrativa de las acciones aún intenta ignorar.

Actualmente, el mercado pide por la IA una valoración de 850.000 millones de dólares (65 veces sus ingresos) con cero beneficios. La historia no está del lado de los optimistas.

Las alarmas de Michael Burry y el fin del monopolio de ChatGPT

El célebre inversor Michael Burry ha puesto el dedo en la llaga contable: estima que se están ocultando 176.000 millones de dólares en depreciación de GPUs. Las empresas están amortizando hardware en seis años cuando, debido a la velocidad de la innovación, queda obsoleto en tres.

A esto se suma la erosión del producto estrella:

¿Hay salida para las Big Tech?

Con una probabilidad de éxito estimada de solo el 10-15% para las valoraciones actuales, el mercado está iniciando una "limpieza" necesaria. La caída de las Siete Magníficas no es un evento aislado, sino el resultado de un modelo que ha primado la circulación de capital sobre la generación de valor real.

El "juego de las sillas" continúa, pero el número de asientos disponibles se reduce cada día que la IA no demuestra ser rentable por sí misma.