La agencia indica que Fiat Chrysler y su filial estadounidense, FCA US, cometieron diferentes violaciones de la Ley del Aire Limpio de Estados Unidos al instalar y no comunicar la existencia de un software de gestión del motor en sus modelos Jeep Grand Cherokee y Dodge Ram 1500 con el propulsor diésel de 3.0 litros vendidos en Estados Unidos entre 2013 y 2016.
Según la organización, este dispositivo provoca un aumento de las emisiones de dióxido de nitrógeno en los vehículos y afirma que esta situación afecta a casi 104.000 unidades de dichos Jeep Grand Cherokee y Dodge Ram 1500 correspondientes a los años modelo 2014, 2015, y 2016.
El CEO de Fiat-Chrysler, Sergio Marchionne, ha respondido a las acusaciones poco después de hacerse públicas. Ha asegurado que la compañía no ha engañado a las autoridades, que está decepcionado con el informe de la EPA y que su caso "no se puede comparar" al de Volkswagen. De hecho, ha declarado que cualquiera que lo haga "fuma sustancias ilegales".