La vuelta a los orígenes del modelo de negocio del automóvil podría ser la luz al final del túnel de un sector que no termina de recuperarse.
La revisión a la baja de beneficios de BMW llevó a los títulos de la compañía a niveles no vistos en bolsa desde el año 2020 con la pandemia. El grupo automovilístico alemán cree ahora que su margen de beneficio podría reducirse a tan solo el 1% por el debilitamiento de la demanda china y las repercusiones del conflicto en Oriente Próximo, un mensaje similar, al que compartía Volkswagen. Los analistas, como Pablo García de Divacons Alphavalue, creen que “desafortunadamente” el efecto contagio se extenderá al resto del sector.
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Renault, Volkswagen o Mercedes son sólo algunos de los nombres dentro del sector del automóvil que se han lanzado por los contratos de defensa ante el incremento de gasto en este sector en Europa
La industria del automóvil europea acumula años de deterioro. Tras caídas del 5% en 2024 y del 2% en 2025, la producción de vehículos en Europa solo prevé un rebote del 1,6% en 2026, según un análisis de Crédito y Caución, con una demanda todavía débil y una transición al eléctrico que avanza muy lentamente. A eso se suman los aranceles impuestos por EE.UU. y la competencia china. Los fabricantes europeos de componentes tienen congeladas sus inversiones mientras las de sus rivales chinos suben.
Frente a ese panorama, el sector defensa ha sido la gran narrativa bursátil del ciclo. Morgan Stanley sitúa la defensa entre los sectores europeos más favorecidos para 2025-2026, junto a banca y semiconductores, con oportunidades que califican de "renovación estructural de Europa." Y los números de las grandes empresas del sector lo avalan en parte: el negocio militar de Airbus alcanzó en el primer trimestre de 2026 ingresos de 2.802 millones de euros, el mejor arranque de año en su historia desde la creación del consorcio.
Un sector que mantiene la tesis de largo plazo intacta
Aunque existen matices importantes porque el mercado ha comenzado a exigir evidencias reales de que los compromisos de gasto de los gobiernos se traduzcan en pedidos concretos. El caso de Rheinmetall es ilustrativo: en el primer trimestre de 2026, el beneficio por acción quedó en 2,18 dólares frente a los 5,34 esperados —una sorpresa negativa -JP Morgan rebajó su recomendación a neutral tras cuatro años recomendando sobreponderar.
La tesis de largo plazo, sin embargo, sigue intacta. Se espera que el gasto en defensa de la OTAN en Europa mantenga el compromiso de una senda hacia un gasto equivalente al 5% del PIB de sus países, lo que respalda una tendencia estructural de crecimiento del gasto.Por lo que, tal vez no hablemos de una alternativa, pero sí una vía de diversificación muy importante y es que no deberíamos olvidar que unas cuantas décadas atrás, la industria militar era una parte muy importante del negocio de las automovilísticas.