Los mercados financieros mantienen una sorprendente estabilidad a pesar del recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en el Golfo Pérsico. Según el análisis de Alberto Iturralde, responsable de Operativa DAX, esta aparente contradicción esconde una lógica de mercado que los inversores deben comprender.
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Comportamiento divergente entre Europa y Estados Unidos
Mientras los tambores de guerra vuelven a sonar con fuerza, los índices estadounidenses muestran una notable resistencia. El SP500 y el Nasdaq se mantienen tremendamente laterales, y el Dow Jones registra únicamente ligeros recortes. Europa ha experimentado caídas algo más pronunciadas, pero la perspectiva general sigue siendo favorable: tanto el DAX como el Ibex se encuentran apenas a un 3-4% de sus máximos históricos.
El sistema financiero no regala oportunidades
"No tiene ningún sentido que el sistema financiero les dé a ustedes una oportunidad tan maravillosa de vender en condiciones favorables", advierte Iturralde. El experto señala que si realmente se esperara un desplome, lo lógico sería que los mercados ya hubieran caído significativamente ante el retorno del conflicto bélico.
La clave está en el sentimiento del mercado. Durante los últimos meses, a pesar de que los índices marcaban nuevos máximos, el sentimiento predominante ha sido especialmente bajista. Esta disonancia provoca que los inversores tiendan a vender ante la mínima oportunidad, y alguien debe estar comprando esas posiciones.
"Si los inversores venden por el miedo a una guerra y los mercados no caen, es porque quien lo está comprando sabe que van a subir después", explica Iturralde.