Cuando hace apenas un año muchos inversores daban por hecho que Intel había perdido definitivamente la carrera de la inteligencia artificial, la compañía acaba de demostrar que todavía tiene mucho que decir. El fabricante estadounidense de semiconductores ha presentado unos resultados trimestrales muy por encima de las expectativas del mercado, impulsados por el fuerte crecimiento de su negocio de centros de datos y por la creciente demanda de infraestructura para IA.

La reacción en Wall Street no se ha hecho esperar. La empresa no solo ha superado ampliamente las previsiones de ingresos y beneficios, sino que también ha presentado unas perspectivas para el próximo trimestre que mejoran las estimaciones de los analistas, reforzando la idea de que la recuperación de Intel empieza a consolidarse.

La compañía ha obtenido unos ingresos superiores a los 16.000 millones de dólares, lo que supone un crecimiento cercano al 25% respecto al mismo periodo del año anterior. Se trata del mayor avance de la facturación de Intel en más de quince años, un dato especialmente significativo para una empresa que llevaba varias temporadas perdiendo protagonismo frente a competidores como Nvidia, AMD o TSMC.

Además de mejorar las previsiones de ventas, Intel también ha duplicado las expectativas de beneficio por acción que manejaba el consenso del mercado, evidenciando una mejora tanto del negocio como de la rentabilidad.

La inteligencia artificial impulsa el negocio de centros de datos

El principal motor de estos resultados ha sido la inteligencia artificial. La división de servidores y centros de datos ha registrado un fuerte crecimiento gracias a la creciente demanda de procesadores para ejecutar modelos de IA cada vez más complejos.

Aunque Nvidia continúa dominando el mercado de los aceleradores gráficos, Intel está encontrando una importante oportunidad en los procesadores que coordinan esos sistemas y gestionan gran parte de las cargas de trabajo de los grandes centros de datos.

La compañía considera que la expansión de la denominada IA agéntica, capaz de ejecutar tareas de manera autónoma, incrementará todavía más la necesidad de potencia de cálculo durante los próximos años.

Intel aumenta la inversión para acelerar su transformación

Otro de los mensajes más importantes lanzados por la dirección ha sido el incremento de la inversión. Intel ha elevado su previsión de gasto en capital hasta alrededor de 20.000 millones de dólares para este ejercicio y ya anticipa un esfuerzo inversor aún mayor durante 2027.

El objetivo es ampliar su capacidad de fabricación y acelerar el desarrollo de nuevas generaciones de chips. Esta estrategia refleja que la compañía no pretende limitarse a diseñar procesadores, sino recuperar también el liderazgo industrial en la fabricación de semiconductores.

Lip-Bu Tan quiere convertir Intel en una alternativa a TSMC

El consejero delegado, Lip-Bu Tan, continúa impulsando una profunda transformación de la empresa. Su plan pasa por convertir Intel Foundry en un gran fabricante de chips para terceros, compitiendo directamente con TSMC.

Según ha explicado durante la presentación de resultados, la compañía sigue cerrando nuevos acuerdos industriales y confía en que este negocio gane peso de forma progresiva durante los próximos ejercicios.

Se trata de una apuesta estratégica que podría cambiar por completo el papel de Intel dentro de la industria mundial de los semiconductores.

¿Ha vuelto Intel?

Todavía es pronto para afirmar que Intel ha recuperado definitivamente el terreno perdido durante los últimos años. Nvidia sigue liderando el negocio de la inteligencia artificial y mantiene una ventaja tecnológica muy importante.

Sin embargo, estos resultados representan un punto de inflexión. La combinación de un fuerte crecimiento, mejores previsiones, una mayor inversión y una estrategia industrial más ambiciosa ha cambiado el sentimiento del mercado.

La compañía que muchos consideraban rezagada vuelve a situarse en el centro de la gran carrera tecnológica por la inteligencia artificial, una batalla que promete intensificarse en los próximos años.