En febrero, este ministerio anunció que se iban a despedir 1,8 millones de trabajadores de los sectores del carbón y el acero dentro de la estrategia de reestructuración industrial impulsada por Pekín. Precisamente la agencia Xinhua ha anunciado que China ha exigido a sus bancos que adopten un modelo diferenciado para los préstamos a las compañías e individuos afectados por la reorganización de las industrias afectadas por la sobrecapacidad.
Las instituciones financieras deben satisfacer la demanda razonable de capital, pero interrumpir los préstamos a las compañías deficitarias, según han publicado los reguladores financieros, entre ellos, el banco central. La norma permite conceder préstamos a las firmas capaces de devolver las deudas para ayudarlas a superar las dificultades y anima a que se preste a los trabajadores despedidos que comiencen sus propios negocios.
Los bancos deben ayudar a lidiar con las deudas empresariales y los activos no rentables a través la reestructuración de la deuda y la quiebra o bancarrota, y prevenir casos aislados que puedan convertirse en riesgos sistémicos y regionales.