CSR y CNR controlan la construcción de los trenes de alta velocidad en China -país que cuenta con la mayor red del mundo de este tipo de líneas, con más de 14.000 kilómetros-, y, además, dominan los mercados de los de carga y de metro, en los que fabrican alrededor de cuatro de cada cinco ferrocarriles.
Sin embargo, el principal objetivo de esta fusión es evitar que les acabe dañando la competencia entre ambas empresas para lograr contratos fuera del gigante asiático.