Desde el nombramiento como presidente del país de Xi Jinping, en 2013, el gobierno tomó medidas para combatir la corrupción, la ostentación de la riqueza y el despilfarro del gasto público.
El ejecutivo chino puso atención en los grandes conglomerados y varios directivos y ejecutivos de Sinopec fueron investigados y encarcelados. En un comunicado difundido por la Comisión Central de Control Disciplinario del Partido Comunista, Sinopec dijo que la última inspección por parte de los equipos de lucha contra la corrupción había sido muy eficaz en la erradicación de problemas.