Los mercados financieros se encuentran en una fase de expectación ante la inminente intervención de Kevin Warsh, en un contexto marcado por el cambio horario europeo y las crecientes divergencias entre índices.
Según el análisis de Gerardo Ortega, responsable de gerardoortega.es, "no hay, no va a pasar nada" en términos de sorpresas inmediatas, aunque reconoce que la política monetaria sigue siendo determinante por su impacto en las condiciones de financiación.
Tecnología protagonista con señales de advertencia
En Estados Unidos, el sector tecnológico mantiene su liderazgo con el Nasdaq Composite y el Nasdaq 100 superando máximos históricos. Sin embargo, emerge una divergencia preocupante: el índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) se encuentra muy alejado de estos niveles, situándose en 10.445 puntos tras devolver prácticamente toda la recuperación semanal hacia zona de mínimos.
Esta divergencia, calificada por Ortega como "potencialmente bajista", ha provocado una corrección en el mercado. El experto señala zonas críticas de resistencia: 29.930 puntos para el Nasdaq 100 y 26.780 puntos para el Nasdaq Composite, incluyendo el gap abierto el pasado 22 de marzo.
"Si el mercado quiere reanudar de nuevo el movimiento a la baja, mis impresiones son que tienen que ser desde aquí", advierte Ortega al analizar el gráfico diario del SOX, que ha roto un canal bajista.
Europa acumula once sesiones de ajuste
El panorama europeo presenta características propias. El Stoxx Europe 600 (SXII) ha roto claramente la zona de soporte de 310 puntos en gráfico semanal, visitando las bandas inferiores con un límite teórico en 260 puntos. El análisis técnico muestra una caída superior al 50% en términos de retrocesos, situando al mercado en plena fase correctiva.
La divergencia entre índices europeos resulta evidente: mientras el SXII marca mínimos de forma "rabiosa", el DAX alemán se resiste y retorna a zonas de resistencia. Esta misma pauta se replica en el Eurostoxx 50, que acumula entre diez y once sesiones consecutivas de ajuste, generando un movimiento de acción-reacción característico de mercados en búsqueda de dirección.
Los inversores aguardan ahora tres catalizadores fundamentales: las decisiones de la Reserva Federal, la temporada de resultados empresariales (earnings) y señales claras sobre la dirección del mercado.
Ortega recuerda que, aunque las caídas son teóricamente comprables en tendencias alcistas, la formación de una segunda cresta relativa descendente solo podrá confirmarse con el paso del tiempo, dejando a los mercados en un compás de espera ante un escenario de crecientes incertidumbres.