Donald Trump también quiso un billete para viajar en el cohete de Elon Musk. El presidente de Estados Unidos compró acciones de SpaceX el pasado junio por un importe de entre 15.001 y 50.000 dólares, según una declaración financiera pública conocida ahora. La operación, realizada el 23 de junio, convierte al inquilino de la Casa Blanca en accionista, aunque con una participación mínima, de una de las compañías más estratégicas del capitalismo estadounidense.
La compra se produjo apenas unos días después del espectacular desembarco de SpaceX en los mercados. La compañía fundada por Elon Musk protagonizó el 12 de junio una histórica salida a Bolsa que la situó entre las empresas más valiosas del planeta, en medio de una auténtica fiebre inversora por el negocio espacial, los satélites y la inteligencia artificial.
Pero la noticia tiene un ingrediente político difícil de ignorar y es que Trump ha acabado invirtiendo en la empresa dirigida por quien fue uno de sus asesores más cercanos y que mantiene una posición dominante como contratista del Gobierno estadounidense.
Más de 1.000 operaciones en un solo mes
La adquisición de acciones de SpaceX no fue una operación aislada. Formó parte de más de 1.000 movimientos bursátiles realizados en junio por las cuentas de inversión vinculadas a Trump.
La Casa Blanca ha defendido que el presidente y su familia no intervienen directamente en estas decisiones. Según su versión, la cartera está gestionada por instituciones financieras independientes mediante estrategias automatizadas que replican índices reconocidos.
Sin embargo, la coincidencia resulta especialmente llamativa. SpaceX no es una empresa cualquiera. Es uno de los grandes contratistas del Gobierno estadounidense, mantiene una posición central en los lanzamientos espaciales comerciales y depende, en diferentes ámbitos, de contratos, autorizaciones y decisiones de agencias federales.
Y Trump, precisamente, ha impulsado desde la Casa Blanca medidas destinadas a reforzar la actividad espacial comercial de Estados Unidos.
Trump y Musk: una relación que vuelve a pasar por caja
La compra añade una nueva dimensión financiera a la compleja relación entre Donald Trump y Elon Musk. El magnate tecnológico fue asesor presidencial y durante años se convirtió en uno de los empresarios con mayor capacidad de influencia en Washington.
Ahora, Trump posee también una pequeña participación económica en el imperio espacial de Musk. El importe de la operación es reducido para los estándares de ambos multimillonarios. La normativa estadounidense obliga además a declarar los activos mediante rangos, por lo que no se conoce la cifra exacta.