La demanda nacional aporta 2,8 puntos al PIB, cuatro décimas menos que a finales del año pasado. La demanda externa contribuye con dos décimas. El consumo de los hogares pasa del 0,6 al 0,7%, y el gasto público crece otra décima, al 0,5%.
También crece la inversión, gracias al acelerón de la construcción, que suma 1,4 puntos, hasta el 2,4%. Al contrario, se reduce la inversión en bienes de equipo, que arroja su primera tasa negativa desde 2016.
Por otro lado, el empleo crece un 0,5% entre enero y marzo y un 3,6% en tasa interanual. Supone la creación de 466.000 empleos equivalentes a tiempo completo. La ocupación crece precisamente en el sector de la construcción, al calor de la inversión, mientras que moderan sus tasas los sectores de agricultura, industria y servicios.
Lo mismo sucede con el valor añadido bruto de los diferentes sectores. Disminuyen las ramas industriales, se mantiene servicios y crece la industria manufacturera, pero es que el valor añadido bruto de la Construcción crece un 6%, el doble que el PIB, y desde el 5,4% del trimestre anterior.