Están impulsando estos datos la generación de los millennials, que aglutina el 42% del consumo total de vino en Estados Unidos, superando a cualquier otra generación. Constituyen, además, el 30% de los bebedores habituales de vino.
Este aumento en el consumo de vino contrasta con un descenso en el número de consumidores de cerveza, que se ha reducido nueve décimas, hasta el 24%, durante este siglo.
Eso sí, los estadounidenses se gastan todavía mucho más dinero en cerveza que en vino. La población del país gastó un total de 100.000 millones de dólares en cerveza, frente a 32.000 millones de dólares en vino, en 2015.
Estados Unidos es el cuarto productor mundial de vino, sólo por debajo de Francia, Italia y España. El país empezó a producir esta bebida allá en el siglo XVII, pero fue hace apenas 40 años cuando el vino estadounidense empezó a adquirir un reconocimiento global.
Dentro del país, California aglutina en torno al 90% del volumen de la producción total de vino. Allí, las dos regiones donde más vino se produce son el conocido valle de Napa, donde se fragua el prestigioso vino Cabernet Sauvignon y el valle de Sonoma.