Hablar de salud mental ya no parece ser un tabú, o al menos sobre el papel. Cada vez escuchamos más conversaciones sobre ansiedad, estrés, autoestima o agotamiento. Se habla de ello en casa, en los colegios, en los medios, pero, ¿y en el trabajo?

A pie de calle | Día Mundial de la Salud Mental

¿Nos da apuro hablar de salud mental en el trabajo? ¿Afecta a nuestra carrera decir que vamos al psicólogo?

Una cosa es hablar de salud mental y otra, muy distinta, reconocer que necesitamos ayuda. Porque, cuando llega el momento de pedirla, todavía aparecen dudas, miedos y, sobre todo, una pregunta...¿qué pensarán los demás?

Según el informe State of Stigma de BetterHelp, en España, 9 de cada 10 españoles valora positivamente acudir al psicólogo. Una cifra que parece indicar que recurrir a un profesional está cada vez más normalizado. Sin embargo, el 73% considera que las expectativas sociales y el miedo al juicio de los demás dificultan la búsqueda de apoyo profesional.

Y hay un escenario en el que ese miedo parece hacerse todavía más evidente: el trabajo. Y es que el 64% teme que buscar ayuda psicológica pueda perjudicar su carrera profesional. Es decir, para muchas personas, reconocer que no están bien no solo supone enfrentarse a una dificultad personal, sino también al temor de que pueda tener consecuencias en su futuro laboral.

Estrés laboral: la mitad lo sufre, pero solo el 15% lo habla

Tampoco ayuda el estrés laboral, una realidad que deteriora gradualmente la salud mental y que, según Pluxee, ya afecta a la mitad de los trabajadores (50%).

Sin embargo, persiste cierto tabú en torno a la salud mental en el trabajo, y es que aunque este porcentaje de empleados afirme haberse sentido emocionalmente agotado por causas laborales, solo el 15% lo comunica a su empresa. El mismo informe revela que el estrés y el agotamiento golpean con más fuerza a las generaciones jóvenes, expuestas a una exigencia y a unas expectativas cada vez más altas.

De hecho, las bajas laborales no han dejado de aumentar y alcanzaron en 2024 un récord de más de 670.000 casos de incapacidad temporal, la cifra más alta desde 2016 por motivos de salud mental.

Se trata de un concepto amplio que abarca dos realidades y que, tal como ha señalado hoy la reina Letizia con motivo del Día Mundial de la Salud Mental —que se celebra mañana, 10 de octubre—, exige un acceso universal y real a la atención psicológica.

Dos de cada diez españoles van al psicólogo

La realidad es que dos de cada diez españoles han tenido que consultar a un profesional sanitario en el último año, según una encuesta del Ministerio de Sanidad en colaboración con el CIS.

De media en España, una sesión individual cuesta entre 50 y 80 euros, y si nos planteamos una terapia online los precios pueden llegar a ser hasta un 20% más económicos que de manera presencial. Sin embargo, la barrera para algunos es precisamente ese precio.

Por tanto, aunque el dinero sea la barrera para muchos, el informe dibuja una especie de paradoja. Por un lado, la mayoría considera que la atención a la salud mental es una necesidad humana básica.

Pero por otro, casi la mitad de los españoles, un 49%, prefiere afrontar sus problemas por su cuenta antes que buscar apoyo profesional, lo que muestra cómo los barreras socioculturales continúan influyendo en la manera en que las personas gestionan su bienestar emocional.

Es decir, queremos hablar de salud mental, consideramos importante cuidarla e incluso vemos con buenos ojos acudir al psicólogo, pero, cuando somos nosotros quienes necesitamos ayuda, todavía cuesta dar el paso.

El tabú ha cambiado de forma, pero parece que aún no ha desaparecido. Por lo que ya no se trata de abrir el debate, sino de lograr que cruzar la puerta del psicólogo o admitir un mal momento sea tan cotidiano como cualquier otro aspecto de nuestra vida.