La forma en que los españoles se relacionan con el dinero ha experimentado una transformación acelerada en los últimos cinco años, según revela un estudio realizado por Publicis Groupe. Adrián Fohr, responsable de estrategia, y Javier Sánchez, director de estrategia de la compañía, han analizado en profundidad esta evolución que está redefiniendo no solo la relación con las finanzas personales, sino también con las entidades bancarias.
"Es una relación que se llevaba manteniendo estable durante diez o quince años y según el estudio que hemos realizado hemos visto que en estos últimos cinco años ha cambiado bastante. Se ha acelerado la transformación de esa relación que tienen los españoles con el dinero primero y por tanto con la banca", explica Javier Sánchez.
Esta aceleración no es casual. El contexto macroeconómico actual, marcado por la inflación y una incertidumbre generalizada, ha impactado directamente en cómo los ciudadanos gestionan sus recursos económicos. "Hay unos indicadores que están evolucionando a nivel de inflación, a nivel también de incertidumbre general y eso está impactando muchísimo en cómo nos relacionamos con el dinero y por tanto también cómo nos relacionamos con la banca", añade Adrián Fohr.
Brechas generacionales: dos formas distintas de entender el dinero
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es la existencia de marcadas diferencias generacionales en la relación con las finanzas y la banca. Mientras que los jóvenes adoptan rápidamente cualquier innovación bancaria, los adultos mantienen una aproximación mucho más cautelosa y conservadora.
"Hay una adopción muy rápida de cualquier tipo de innovación por parte de la banca en el público joven. En cambio en los públicos más adultos sí que poco a poco van adoptando algunas cosas que la banca tradicional no les da. Pero esa relación es mucho más cautelosa, mucho más conservadora. Es una adopción muy de poco a poco", detalla Sánchez.
Ambos grupos mantienen una relación estable con la banca tradicional, pero los más jóvenes muestran una dinámica mucho más activa con la banca digital y los neobancos. Esta diferencia de comportamiento está directamente relacionada con el contexto vital de cada generación. Los jóvenes, más expuestos a la incertidumbre económica actual, están desarrollando estrategias financieras adaptadas a un futuro incierto.
La paradoja de la confianza: banca tradicional vs banca digital
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que el 54% de las personas confía más en la banca tradicional frente a apenas un 5% que deposita mayor confianza en la banca digital. Esta diferencia resulta sorprendente en un momento en que todas las entidades financieras están apostando fuertemente por la digitalización.
La explicación reside en varios factores. La banca tradicional cuenta con trayectoria, experiencia y una percepción de robustez y liquidez que genera seguridad. "Hay un punto de trayectoria y un punto de experiencia. Hay un punto de toda la historia y los años que hay detrás de esta banca tradicional", señala Ford.
Además, cuando se trata de decisiones financieras complejas, los usuarios tienden a apoyarse en entidades con conocimiento profundo. "Cuando ya entran decisiones financieras que son de un poco más espeso, ahí tendemos a apoyarnos más en un banco que tenga esa experiencia, que tenga ese conocimiento, aunque pueda percibirse un poco lejana, nos transmite esa seguridad saber que hay un banco que lleva ahí muchísimo tiempo", explica el responsable de estrategia.
Los neobancos y la banca digital, por su parte, se centran en operaciones financieras más básicas, mientras que la banca tradicional ofrece un espectro completo de servicios, desde cuentas corrientes hasta asesoría para grandes corporaciones. No obstante, la banca digital está intentando desarrollarse hacia soluciones más sofisticadas para construir esa confianza que actualmente reside en las entidades tradicionales.
Las conclusiones del estudio apuntan a una transformación profunda del rol de la banca. Para los expertos de Publicis Groupe, la recomendación principal es clara: seguir poniendo a las personas en el centro, pero de forma genuina y profunda.