El mercado mundial del petróleo experimenta un cambio profundo de status quo tras los acuerdos alcanzados entre Estados Unidos y Venezuela. El punto de inflexión se produce en enero de 2026, cuando Estados Unidos captura a Nicolás Maduro y se establece un gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez. A partir de ese momento, ambos países cierran un acuerdo histórico cuyos detalles se conocen ahora.
El pacto otorga a intereses estadounidenses un control mayoritario o una influencia decisiva sobre una cantidad del petróleo venezolano que representa, según diversas fuentes, entre el 20 y el 22% del total de las reservas probadas del país. Se trata de un valor estimado de 300.000 millones de dólares que se gestiona a través de la empresa privada North American Energy Partners, en la que participa el empresario venezolano Alejandro Betancourt.
¿Qué cambia principalmente con este acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela respecto a lo que había antes?
Lo analizamos con Nemesio Fernández-Cuesta, exsecretario de Estado de Energía del Gobierno de España y antiguo alto ejecutivo de Repsol.
El acuerdo histórico entre Washington y Caracas otorga a intereses estadounidenses influencia sobre el 20% de las reservas probadas del país caribeño.
"Cambia sobre todo el régimen administrativo de explotación y producción del petróleo venezolano", explica Nemesio Fernández-Cuesta, exsecretario de Estado de Energía del Gobierno de España y antiguo alto ejecutivo de Repsol. "Antes de la captura de Maduro y de la modificación de la legislación venezolana, todo había que producirlo a través de empresas mixtas donde el capital venezolano de PDVSA, la empresa pública, era al menos del 60% y además había que contar con empresas de servicios filiales de PDVSA".
Este régimen propicia a lo largo de los años una caída drástica de la producción de petróleo venezolano. Hace unos años, antes del régimen de Chávez, la producción venezolana está en 3 millones y medio de barriles diarios. Sin embargo, cuando se captura a Maduro, apenas llega al millón. Venezuela llega a producir en su momento más bajo menos de medio millón de barriles de petróleo.
El cambio de ese régimen es el que propicia la llegada de inversiones extranjeras. En ese marco de inversión extranjera está desde Repsol hasta Chevron, la compañía americana que se mantiene allí durante tiempo, y ahora esta nueva iniciativa que tiene por objeto canalizar recursos para que Venezuela vuelva a producir lo que producía.
"Las conclusiones son que hay un potencial tremendo de producción en Venezuela porque además tiene unas reservas inmensas en la Faja del Orinoco, aunque su crudo es pesado y difícil de producir"