La decisión se ha tomado por unanimidad y es la décima bajada consecutiva. Además ha dejado la puerta abierta a un nuevo recorte en febrero del año que viene.
Entre los argumentos para esta bajada, el banco argumenta que la inflación está controlada y el escenario macroeconómico es más favorable.
El presidente brasileño, Michel Temer, ha celebrado la decisión y ha reiterado que el país se está recuperando tras la recesión que provocó una caída del Producto Interno Bruto de más del siete por ciento entre 2015 y 2016.