El banco central germano eleva su pronóstico de crecimiento del PIB al 1,8% este año y el que viene, desde el 1,7% y el 1,4% anterior respectivamente. Advierte además de que esto supera el potencial de la economía, lo que podría intensificar ese cuello de botella del mercado laboral, exacerbado por tendencias demográficas desfavorables como el envejecimiento de la población.
El Bundesbank informa también de que es probable que el presupuesto alemán continúe generando superávit en los próximos años sin nuevas medidas de gasto y que la proporción de la deuda pública respecto al PIB podría volver al 60% en 2019. Precisamente hoy hemos conocido que las exportaciones alemanas flaquean en el último tramo del año.