La actividad de la construcción sube un 2,3% en el arranque del año, lo que eleva la inversión de capital en un 1,8%, según la Oficia Federal de Estadísticas germana. Por su parte, el consumo privado crece un 0,4%. Estas variables elevan el PIB un 0,7% en tasa desestacionalizada entre enero y marzo. En tasa anual el crecimiento es del 1,3%, cuando se esperaba un avance del 1,6%.
El desempleo en el mínimo histórico apuntala la demanda del consumidor, mientras que las empresas se benefician de una recuperación cíclica en la eurozona gracias a los estímulos del BCE. El Bundesbank confía en que la economía del país pueda conservar su fuerza subyacente, incluso si la expansión se desacelera un poco este trimestre.