La guerra comercial se quitó la careta hace tiempo para descubrir que en el fondo es una contienda tecnológica. EEUU han incluido en su ‘lista negra’ a empresas chinas como Hikvision, la mayor fabricante de dispositivos de videovigilancia, o SenseTime, uno de los grandes unicornios de la Inteligencia Artificial, entre otras. Parece que China quiere vigilar el mundo entero.

Pero, la decisión de EEUU, junto con otras similares tomadas contra Huawei, por ejemplo, ¿tiene una motivación política, comercial o puramente proteccionista? ¿Está intentando la Administración Trump bloquear el desarrollo tecnológico chino?

China es una potencia en la tecnología de inteligencia artificial ligada a la vigilancia. El Consejo de Estado chino estableció en 2017 los planes para convertirse en el país líder mundial de Inteligencia Artificial en 2030. Y está avanzando a pasos agigantados.

Exterior del banco CBIRC en Pekín (Reuters)

Según un reciente informe del Fondo Carnegie para la Paz Internacional, el gigante asiático ha construido un estado de vigilancia con “millones de cámaras con software de reconocimiento facial” que cuelgan de postes y edificios. Algunas de las empresas más valiosas del país están implicadas en este negocio. Pero esa tecnología se está expandiendo ahora más allá de sus fronteras.


Tecnología autoritaria

De hecho, China se ha convertido en uno de los principales impulsores de Inteligencia Artificial aplicada a la vigilancia en el mundo. Compañías como Hikvision, Dahua o Huawei suministran esa tecnología a 63 países, de los cuales, apunta Carnegie, 36 han entrado en la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda de China.

Huawei por sí misma, según el ‘think tank’, es responsable de suministrar tecnología a al menos 50 países en todo el mundo, muy por encima de otra empresa. Además, estos productos chinos suelen ir acompañados de créditos blandos y ayudas para animar a los gobiernos a comprar y hacer negocio con las empresas chinas. Una estrategia que funciona sobre todo en países como Uganda, Kenia o Mongolia.

Según el Fondo Carnegie, lo expertos están ya hablando de China como el principal creador de la “tecnología autoritaria”. Y que las empresas están trabajando con las autoridades del país para exportarla a países con gobiernos afines.