Hay días en los que la política empieza lejos del Congreso. Empieza en una habitación que deja de ser asequible, en una carta que llega al buzón, en una familia que hace cuentas a final de mes, o en una tienda de campaña plantada en el centro de Madrid.
Hoy, viernes 2 de octubre, mientras dentro del Congreso de los diputados han debatido dos reales decretos-ley sobre vivienda, en la Puerta del Sol la política se sigue escuchando a ras de suelo.
Pancartas, manifestaciones, tiendas, calles, hasta plazas dentro de la propia plaza de Sol, un ecosistema a medida de los colectivos que reclaman, entre otras cosas, protección frente a los desahucios y medidas reales en los contratos de alquiler.
Este sábado se cumplirá una semana desde el inicio de una acampada que pasará a la historia y que muchos comparan con el 15-M. Salvando las distancias, y en un contexto económico más favorable, aunque desesperanzador en materia de vivienda, quí en Capital Radio nos hemos acercado al epicentro del país para hablar con algunos de los implicados, muchos de ellos con varios días a cuestas.
Escucha el A pie de calle en el siguiente podcast de Mercado Abierto:
Nos acercamos a la Puerta de Sol para hablar con algunos de los acampados. ¿Qué se reivindica? ¿Quiénes son los culpables? ¿Qué medidas se proponen?
¿Qué medidas entran en los decretos?
El Consejo de Ministros sacaba a contrarreloj esta semana dos reales decretos ley con medidas de choque para intentar calmar las aguas. El primer decreto despliega un escudo social que prohíbe los desahucios de vulnerables sin alternativa habitacional hasta 2030 y frena hasta 2028 la compra de viviendas por parte de estos fondos especulativos si el precio es inferior al 70% de tasación.
Asimismo, otorga prórrogas extraordinarias de hasta dos años en alquileres próximos a expirar, permite a los inquilinos desistir del contrato tras seis meses sin pagar indemnización y limita las actualizaciones de renta al 2% o a su congelación hasta finales de 2027.
También endurece los requisitos para alquileres de temporada y habitaciones y premia a los caseros con reducciones fiscales de hasta el 100% si rebajan el alquiler.
El paquete de medidas incluye además una deducción del 10% en el IRPF para los inquilinos con menores ingresos y créditos al 0% de hasta 50.000 euros para comprar la primera vivienda. También se permite que los ayuntamientos incrementen el IBI hasta un 100% en viviendas vacías y un 150% en alojamientos turísticos.
Por su parte, el segundo decreto, algo más polémico, introduce contratos de alquiler indefinidos con renovación automática por periodos de cinco o siete años tras finalizar el plazo inicial, permitiendo al casero recuperar el inmueble solo por causas justificadas y obligándole a indemnizar con hasta 12 mensualidades si rompe el contrato sin motivo.
Dos decretos fallidos, nuevo varapalo para el Gobierno
Mientras la tensión social vibra en el corazón de Madrid, a pocos kilómetros, en el Palacio de la Carrera de San Jerónimos, el hemiciclo se ha preparado para un combate político sin precedentes. El Congreso ha hablado y ha tumbado los dos decretos con los votos en contra de PP, Vox y Junts.
Fuera, en Sol, las lonas ondean mientras los acampados exigen respuestas inmediatas. El bloque de la izquierda defendía estas medidas como el dique de contención necesario frente a la especulación inmobiliaria, mientras que la derecha apelaba a la inseguridad jurídica y el intervencionismo feroz.
Dos textos. Dos votaciones. Un claro señalamiento por parte de los acampados a los fondos buitre, y una cuestión que se repite dentro y fuera de la Cámara: ¿qué medidas reales se pueden tomar para frenar de una vez por todas la crisis de vivienda?
Un mercado que sigue sin encontrar solución en el corto plazo y cuya inacción abona el terreno para unas elecciones adelantadas. En Sol, la espera aún tiene tiendas de campaña. En el Congreso, se rascan escaños. Y entre unos y otros, una misma pregunta que todavía no cabe en una votación: ¿volverá a ser la vivienda un derecho accesible para los ciudadanos?