Los agricultores estadounidenses recurren cada vez más al crédito para mantener sus explotaciones, ¿cuál es el problema? Que buena parte de esa financiación procede de prestamistas no tradicionales, por lo que los datos escapan a las estadísticas oficiales.
El resultado es una posible infravaloración de la deuda agrícola y una creciente preocupación por los riesgos financieros que podrían extenderse al conjunto del sector agroindustrial.
La deuda agrícola de Estados Unidos, ajustada a la inflación, ha pasado de unos 300.000 millones de dólares en el año 2000 a más de 605.000 millones este año, un máximo histórico según el Departamento de Agricultura.
Sin embargo, la cifra podría ser bastante más alta. Proveedores, cooperativas, fabricantes de maquinaria y empresas de tecnología financiera ofrecen cada vez más crédito a productores que encuentran condiciones más estrictas en los bancos.
La presión financiera se ha intensificado tras años de bajos precios agrícolas y elevados costes de producción. A ello se han sumado las tensiones comerciales con grandes compradores como China y el encarecimiento del combustible y los fertilizantes derivado de la guerra en Oriente Medio. Mientras aumentan las quiebras agrícolas, algunos bancos han endurecido sus requisitos de financiación.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos intenta dimensionar este mercado mediante encuestas a agricultores, registros de préstamos y estudios sobre financiación no tradicional. El organismo espera obtener resultados en unos dos años.
La magnitud del fenómeno es significativa
Según recoge Reuters, en torno a la mitad de las explotaciones comerciales estadounidenses recurrieron la pasada temporada a proveedores o prestamistas no tradicionales para cubrir sus gastos operativos, un 10 % más que un año antes. La agencia de noticias cita datos de Meridian Agribusiness Advisors, una empresa de economía agrícola.
La falta de información preocupa, porque dificulta distinguir entre deuda sostenible y problemas de solvencia. Más de 52 agricultores entrevistados por Reuters en siete estados del Medio Oeste y el Sur tenían, en su mayoría, entre 7 y 10 líneas de crédito; algunos superaban las 30.
Por eso la gran duda ahora es cómo pueden los prestamistas, los responsables políticos, los reguladores y las principales partes interesadas evaluar con precisión los volúmenes de deuda y las dificultades financieras de las granjas.
Es otro dato más que se suma a las preocupaciones sobre la deuda en Estados Unidos. La deuda total de los hogares sigue cerca de máximos históricos, también aumenta la deuda empresarial, la deuda pública supera los 40 billones de dólares, los intereses de la deuda federal rondan ya el billón de dólares anual y la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) proyecta que la deuda pública va a seguir creciendo más rápido que la economía.