El Presidente del BCE descarta la posibilidad de riesgo de burbujas crediticias y se sustenta en los datos más recientes: "En el último trimestre de 2016, los préstamos bancarios de la zona euro para adquirir viviendas aumentaron un 2’7% anual, muy por debajo de las tasas de crecimiento mayores del 12% que registramos en el periodo previo a la crisis".
Y aunque la dinámica de los precios inmobiliarios residenciales está cobrando impulso, las valoraciones de la institución sugieren que, en la zona euro en su conjunto, no hay signos de desequilibrio en estos mercados. Aunque sí destaca una heterogeneidad considerable en toda la eurozona y por ello seguirá de cerca a los países que muestren una evolución más sólida de los bienes inmuebles.
Draghi ha concluido que los ajustes de la política del BCE han sido posibles porque el sistema financiero es más resistente que en el pasado. "Hoy contamos con un marco macroprudencial adecuado y activo para abordar posibles efectos secundarios negativos". Sin embargo, el BCE permanece vigilante.