La economía española enfrenta un escenario de desaceleración progresiva que reducirá su crecimiento desde el 2,5% previsto para este año hasta el 1,7% en 2028, según el último informe de Funcas. María Jesús Fernández, economista sénior de la institución, identifica varios vientos en contra: "Una inflación más alta de lo esperado, tipos de interés más elevados, un déficit público que deja de bajar y un crecimiento que depende de la entrada de inmigrantes más que de la propia productividad del país".
Funcas advierte de una pérdida de pulso progresiva hasta 2028 en nuestro país con una inflación persistente y poca capacidad para responder a crisis.
Fernández explica que la desaceleración se notará "fundamentalmente en forma de un menor ritmo de creación de empleo". Los consumidores han mantenido niveles elevados de gasto gracias a una tasa de ahorro estructuralmente más alta desde la pandemia, pero esta situación está cambiando. "En el segundo trimestre mantuvieron su consumo en un nivel bastante elevado a costa de un descenso de esa tasa de ahorro", señala la economista, quien anticipa que "los consumidores tratarán de recomponer esa tasa de ahorro" moderando su gasto de forma suave.
Una parte importante del crecimiento español se debe a la inmigración. Fernández advierte que "si se frena esa entrada de mano de obra, eso será un factor importante que podrá frenar el crecimiento". La economista destaca que España crece "de forma extensiva, mediante la aportación de más y más mano de obra procedente de la inmigración y muy poco por la vía del crecimiento de la productividad". Además, señala que "la dificultad de acceso a la vivienda puede empezar a suponer una limitación importante".
Con el déficit público en el 2,9% y los tipos de interés rozando el 4%, Fernández es contundente: "El margen para actuar es prácticamente ha desaparecido". Incluso en un escenario favorable, "los pagos por intereses de la deuda se van a incrementar en unos 20.000 millones de euros y la ratio de deuda sobre PIB como mucho se va a estabilizar". Cualquier desviación negativa "situaría nuestra ratio de deuda sobre PIB en una senda insostenible".