El Banco de Japón mantiene su objetivo de tasa de interés a corto plazo en menos 0,1 por ciento y el rendimiento de los bonos a 10 años en torno al cero por ciento, por lo que cierra un año sin modificar su política monetaria.
La decisión se ha tomado por 8 votos a favor de mantener los tipos de interés y 1 en contra. El nuevo miembro del directorio Goushi Kataoka discrepa por tercera reunión consecutiva, argumentando que el BoJ debería comprar bonos para que los rendimientos por períodos de 10 años o más caigan adicionalmente.
El banco central nipón se muestra más optimista que en anteriores ocasiones y revisa al alza su evaluación del consumo privado y el gasto de capital, lo que demuestra su creencia de que la recuperación en la tercera economía mundial está ganando impulso. Considera que el consumo está “aumentando moderadamente” y el gasto de los hogares es cada vez más resistente. “El gasto de capital sigue aumentando a medida que mejoran las ganancias corporativas y la confianza empresarial”, señala.
El organismo seguirá adquiriendo deuda soberana japonesa por valor de unos 80 billones de yenes (594.000 millones de euros) anuales para que el rendimiento del bono nipón a 10 años permanezca en torno al cero por ciento. Sus compras masivas seguirán centradas en fondos cotizados e inmobiliarios para que su cartera engorde a un ritmo anual de 6 billones y 90.000 millones de yenes (44.557 y 668 millones de euros), respectivamente. También seguirá incrementando el valor de su portafolio en lo que respecta a bonos corporativos a corto y largo plazo a un ritmo anual de 2,2 y 3,2 billones de yenes (16.338 y 23.764 millones de euros).