Marisa Poncela, exsecretaria de Estado de Comercio y actual asesora en LLYC, analiza los riesgos comerciales que España podría enfrentar en caso de escalada de tensiones con Estados Unidos. La experta explica que, aunque el presidente estadounidense "cuando dice algo lo hace", sus medidas pueden ser posteriormente revocadas por considerarse ilegales.
Poncela señala que "legalmente no podría bloquear el comercio así de una forma arbitraria con un solo país", como ya ha demostrado la Corte Suprema al echar para atrás algunas medidas. Sin embargo, advierte que sí puede "imponer ese embargo que ha mencionado, que no son más que sanciones o restricciones".
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La exsecretaria de Estado de Comercio y asesora en LLYC, Marisa Poncela, analiza las herramientas que Washington podría usar contra España
Sectores vulnerables: energía y tecnología
La experta destaca que España, al formar parte de la Unión Europea, contaría con el respaldo comunitario, ya que "la Unión Europea estaría obligada a reaccionar" ante medidas que podrían afectar no solo a productos españoles sino también a otros países europeos.
Entre los principales riesgos, Poncela identifica el suministro energético, ya que Estados Unidos "es el primer proveedor de España" y "nos podría cortar el suministro de gas natural licuado". Además, destaca las vulnerabilidades en el sector tecnológico, donde Washington podría "restringir transferencias tecnológicas" y "limitar exportaciones de tecnología avanzada".
Especialmente preocupante resulta el impacto en la industria militar española, que podría "perder información crítica para la defensa" y "tecnologías críticas", convirtiéndose en "uno de los sectores que más se podrían ver afectados".
Impacto en inversiones y sistema financiero
Respecto a las empresas españolas con intereses en Estados Unidos, como las recientes operaciones del Banco Santander, Poncela advierte sobre posibles bloqueos al "acceso a financiación local" y a "los mercados de dólar". También menciona la posibilidad de que se corten "las transferencias SWIFT", lo que afectaría gravemente a los exportadores españoles.
El análisis de Poncela revela la complejidad de las relaciones comerciales transatlánticas y la necesidad de mantener canales diplomáticos abiertos para evitar escaladas que perjudiquen los intereses económicos mutuos.