El mundo se enfrenta a la mayor interrupción de petróleo de su historia. Las exenciones a Rusia tendrían que ser aplicadas en terreno europeo para que sus economías aguanten la situación en el Estrecho de Ormuz. A esto hay que sumar la resistencia que está mostrando Irán dejando de manifiesto, a su vez, el nerviosismo de EE.UU. Lo que nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿Calculó bien Estados Unidos su ataque a Irán?
Dos semanas para que la cosa se complique: activamos el contador
"Cuatro semanas de guerra". Es lo que pueden aguantar como mucho las economías occidentales una situación como la actual por varios factores, según señala Eduardo Irastorza, profesor de OBS Business School. El mundo entero pide una solución por la vía diplomática para la guerra en Irán. Entretanto, el secretario general de la OCDE dice que aún es demasiado pronto para cuantificar el impacto del conflicto de Oriente Medio en las perspectivas de crecimiento económico mundial.
"Pensaban que esto se podría resolver como en la Guerra de los Seis Días y no hay pla B", explica Irastorza. "Los mercados y sus grandes figuras van a presionar, pero también la opinión pública".
Aunque, Enrique Díaz- Álvarez, director de riesgos de Ebury cree que el impacto no es tan grave como se quiere hacer ver. "El precio del petróleo no ha cumplido las expectativas más pesimistas. Los suministros de petróleo mundiales permiten más flexibilidad de la que pensamos y, por eso, el impacto ha sido menos dramático de lo que parecía".
Rusia, la novia del mundo
En medio de todo este conflicto en Oriente Medio se nos olvida otro foco que lleva cuatro años en activo más cerca de nuestras fronteras. El Kremlin empieza a ser visto como el más favorecido de todos en el contexto geopolítico actual: tiene la energía que necesitan Europa y Asia y vuelve a vender su petróleo a antiguos compradores que le permiten seguir financiando su particular guerra contra Ucrania.
En resumidas cuentas: Rusia se ha convertido en la novia del mundo para Irastorza. Ucrania cobra relevancia en medio de todo este caos como la moneda de cambio de Putin con Estados Unidos para resolver todo este entramado. A Trump se le acaban el dinero y los misiles. Las primeras 100 horas de su guerra contra Irán le costaron 3.700 millones de dólares a Estados Unidos.
¿Qué garantías hay de que se termine cambiando el régimen en Irán? Si este conflicto no acaba según lo esperado para Estados Unidos, quien puede acabar cambiando de Gobierno es Israel. La misma suerte que podría correr Donald Trump en sus elecciones de medio mandato que tendrán lugar el próximo mes de noviembre.