Banco Sabadell cambió sus estatutos de manera que no ha sido necesario para la entidad que preside Josep Oliú dar este paso, y ha podido trasladar su sede a Alicante sin necesidad de ese paso por una Junta Extraordinaria de Accionistas.
Por su parte, la dirección de Caixabank está estudiando el cambio de sede, aunque fuera provisionalmente, ante la posibilidad de que se produzca un escenario aún más negativo para los intereses bancarios en Cataluña.
La deriva del conflicto institucional más importante de la democracia y la amenaza de una declaración de unilateral independentista tras un referéndum secesionista anulado por los tribunales de justicia ha hecho crecer la inquietud entre inversores y empresas en la región.
La decisión del Ejecutivo se sumaría a los movimientos que se están produciendo desde el ámbito judicial, en una serie de iniciativas que también le han costado duras críticas al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
Otras compañías más pequeñas, como las cotizadas Oryzon o Eurona, ya han anunciado el traslado de su sede con una reacción alcista inmediata en bolsa.
Sabadell y Caixabank han visto caer su cotización en las últimas semanas con pérdidas de capitalización de 1.500 y 2.000 millones respectivamente, aunque acumulan repuntes del 20% y del 24%.