La subida salarial fija para los tres próximos años será del 6,1%, dividido entre 2018 (1,75%), 2019 (2,25%) y 2020 (2%). A esto se añade una parte variable en función de la evolución del PIB por tramos, que puede alcanzar un máximo del 0,25% adicional en 2019 y un 1% en 2020.
El pacto alcanzado contempla también una dotación adicional de 800 millones de euros en masa salarial para avanzar en la equiparación salarial entre administraciones. También implica la creación de empleo neto, al establecerse tasas de reposición superiores al 100% de casi todos los sectores y servicios prioritarios. Es decir, se incorporará más personal del que se jubile.
Además, se establece una bolsa de horas de libre disposición que se pueden acumular para favorecer la conciliación y se contemplan planes para acogerse a jornada continua para el cuidado de menores de 12 años o dependientes.
Después de un recorte del 5% en el año 2010 y una congelación salarial en los cinco años siguientes, el salario de los empleados públicos subió un 1% en 2016 y 2017. La idea es que con esta subida los 2,5 millones de empleados de las administraciones públicas comiencen a recuperar el poder adquisitivo perdido durante esos años.