Según Reuters, tres de los principales acreedores de la empresa han acordado inyectar liquidez de emergencia en la compañía antes de iniciar una reestructuración de la deuda que impida un posible concurso de acreedores. Los préstamos de emergencia, que buscan evitar el colapso financiero del grupo, serían solo el preludio de la refinanciación de un pasivo que Reuters cifra en torno a los 4.500 millones de euros.
La auditora de Isolux, PwC, duda de la capacidad de la compañía para poner en marcha algunos puntos de su plan estratégico con los que pretende lograr liquidez. Cree que la base sobre la que se asientan las propias cuentas, escapan del control del grupo.
Agencias de rating como Fitch o S&P llevan tiempo alertando sobre la situación financiera de uno de los mayores grupos no cotizados de España.
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