El anuncio de un acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán ha desatado la euforia en los mercados internacionales con subidas verticales en las bolsas y un desplome inmediato en los precios del petróleo. Sin embargo, detrás de la "narrativa de la victoria" oficial, los analistas de geoestrategia advierten de que el diablo se esconde en los detalles de un texto cuya letra pequeña aún está por conocerse.
Para José Luis Moreno Casas, economista y autor de Geoeconomía estratégica, la situación actual en Oriente Medio se asemeja más a un equilibrio tenso que a una resolución definitiva del conflicto. "Desde mi punto de vista no es un acuerdo, esto es un armisticio parecido al de las dos Coreas, porque la tensión va a seguir en la zona y además el régimen iraní no es confiable".
El analista subraya que la reapertura del estrecho será un proceso gradual y que existen demasiadas incertidumbres regulatorias, logísticas y de seguridad —como el posible pago de peajes por navegación o la amenaza de minas sin desmontar— que impedirán que los costes de los seguros marítimos bajen de la noche a la mañana.
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El autor del libro "Geoeconomía estratégica" advierte de que el régimen iraní no es confiable y que la tensión geopolítica seguirá latente en la zona. Cree que el conflicto se cerrará en falso si Irán no entrega su uranio
La urgencia política de Donald Trump
La presentación del pacto coincide estratégicamente con fechas clave para la administración estadounidense, en un momento en el que los índices de popularidad del presidente Donald Trump están bajo mínimos y la economía global exigía un respiro energético tras meses de bloqueo logístico.
Esta necesidad de colgarse una medalla diplomática podría haber jugado en contra de los intereses occidentales en la mesa de negociación. En el ámbito internacional, las prisas suelen pagarse caras:
"Todos sabemos que en un acuerdo, el que tiene prisa siempre es el que pierde el acuerdo. Cuanta más prisa demuestre Trump por llegar a un acuerdo, peor acuerdo será para Occidente", señala Moreno Casas.
La lección obligatoria: diversificar la energía
Más allá de la letra pequeña del documento que se firmará previsiblemente este viernes en Ginebra, la gran conclusión que deja esta crisis a los actores económicos mundiales es la necesidad de romper con las dependencias geográficas. Aunque ya se han abierto rutas terrestres alternativas y nuevos oleoductos para esquivar el Estrecho de Ormuz, la vulnerabilidad del suministro de crudo y gas licuado sigue siendo el gran talón de Aquiles de la economía global.
Para que el pacto sea realmente sostenible y no se convierta en un "cierre en falso", el analista apunta que Irán deberá ceder por completo en sus ambiciones nucleares y entregar sus reservas de uranio enriquecido. Al final, la estabilidad real dependerá de un equilibrio de cesiones mutuas: "En todos los buenos acuerdos, todos tienen que perder. Si hay alguien que no pierde, ese, a la larga, cortará el acuerdo", concluye Moreno Casas.